lunes, 24 de septiembre de 2007

Programa 127: "El botellón"

¡Ahí va! ¡Si los jóvenes hacen botellón en la plaza de los Sitios! ¡Si algunos van con el patinete al memorial por las víctimas del YAK 42! –esto, por cierto, lo dije en tono de broma el día de su inauguración y se ha cumplido- ¡Ahí va! ¡8000 kilos de basura y cristal, meadas en los portales y demás guarrerías!
De nuevo, a escandalizarse, pero antes, algunas preguntas: 1. ¿Dónde está la policía? 2. ¿Está o no prohibido el famoso botellón? 3. ¿Dónde compran los chico el alcohol?. 4. ¿Tienen permiso ciertas tiendas –hablo de las tiendas de chinos, ya me entienden- para vender alcohol y para abrir hasta tan tarde? Habrá que preguntarle al Ayuntamiento. Por ahora, no sabe, no contesta.

4 comentarios:

S&G dijo...

En mi opinión, creo que en esto del botellón han influido mucho o bastante los medios de comunicación, que les han dado esa arma de la publicidad a los jovenes. Han puesto de "moda" y además a los adultos no les gusta, esto de juntarse en masa para hacer botellón. Ya que antes tambien conseguiamos alcohol cuando no podiamos comprarlo legalmente, siempre se ha hecho, pero ahora es lo que se lleva, si en las ciudades mas grandes se hace aqui pues también. Seguro que si no se le hubiese puesto ningún tipo de atención no sería tan escandaloso como lo es.

El hijo del capitán dijo...

Quizá si todas las madres de quinceañeros de la Inmortal dejaran de hacerles la cama a sus hijos, no les recogieran del suelo la ropa del día anterior y no les tiraran de la cadena después de su paso por el baño, quizá entonces a alguno le diera, al menos, por no ensuciar.
Porque beber, van a seguir bebiendo.
Y todo apunta a que en "educación para la ciudadanía" no van a centrarse en este tema...

Anónimo dijo...

Vaya mierda de país, la culpa los chavales, y por supuesto los tontolabas de sus padres, que gentes!

Anónimo dijo...

¡Qué razón!
¡cómo no habremos caído!
la culpa es de las botellas, que se rompen cuando son lanzadas contra el suelo,
de los críos, que tocan lo que no tienen que tocar,
de los vecinos, que van con las orejas puestas a todos lados,
de los ancianos, que no están más ágiles para sortear basura,
del buen tiempo, que favorece el que la gente beba en la calle,
y del cha-cha-cha, por supuesto.